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La casa vacía

  7:30 a.m. Suena un portazos. Un rumor de llaves cierra la entrada principal.  8:00 a.m. La luz del sol se cuela por la ventana. Las plantas hacen fotosíntesis. Ha nacido un nuevo brote en la maceta. 10 a.m. Una gota ce sobre los platos sucios en el fregadero. Las moscas revolotean sin temor. 12:00 m. el calor arrecia. Las toallas húmedas, amontonadas en el baño cultivan hongos y bacterias. El cubrecama destendido no promete un futuro. 1:45 p.m. El viento hace volar las cortinas. Algunas hojas caen sobre la alfombra. 2:53 p.m. Se enciende el televisor de la sala. Una alerta en la pantalla indica que se grabará el próximo programa.  4:30 p.m. Una descarga eléctrica hace temblar al refrigerador. 5:22 p.m. Un rumor de llaves abre la puerta principal. Un portazo se escucha. Dos zapatos salen volando y un maletín encuentra destino en una mesa, mientras el sofá recibe a un hombre cansado que exclama: -¡Hogar!, dulce hogar. 

PrimmeRose: un pueblo lejano. III

 Habían pasado un par de años- Thomas Soulone estaba viendo la lluvia caer, en la terraza de aquel edificio. El gris del cielo y la brisa suave, junto al sonido de las gotas de lluvia eran parte de las pequeñas cosas de la vida que había aprendido a apreciar. 

El jefe de la policía, Emeril, se encontraba tranquilo en sus labores rutinarias. Había desestimado el rastreo a Thomas, porque no tardó en comprender la verdad. Así que decidió dejarlo en paz, ordenando a Bruno y Jonas que no continuaran con la vigilancia. 

Soulone, siguiendo su costumbre vespertina, almorzaba en la tranquilidad de su hogar; una sopa muy caliente y una cerveza muy fría eran todo lo que necesitaba para saber que la felicidad existía en los pequeños actos del día a día. Llevaba meses, quizás años, intentando comprender situaciones que finalmente parecían tomar forma en el enorme abanico de experiencias que había vivido durante toda su vida, y por supuesto, luego de su llegada a PrimmeRose. 

Hacía un recuento de su vida íntima. Fue consciente de que por mucho tiempo cargó con el peso de un divorcio propio, con una separación que tenía una carta de fin desde el comienzo, y un montón de deseos acumulados por personas que le parecían, para entonces, inalcanzables. 

Una crisis emocional lo llevó a buscar ayuda, y ahora sentía estar dando sus primeros pasos de vuelta a la vida, aun cuando estaba desempleado desde hace varios meses, y parecía estar en un esfuerzo diario constante por salir adelante. 

Durante este proceso solitario, Thomas comprendió que Divertida no lo quería, que cuando lo conoció ya le habían contado sobre él, precisamente, aquel ex con quien Soulone había atravesado dificultades de diferentes tipos, y que había desencadenado en el fin de la relación cuando tuvo un accidente, al cual su ex fue indiferente a todos los años viviendo juntos. 

Como era de esperarse, Divertida y Caroline, hicieron una apuesta en cuanto Thomas conoció a Estrict. Caroline lo enamoraría y vería hasta dónde sería capaz de llegar Soulone. Thomas, efectivamente se enamoró de Caroline, ya que ella le hablaba de sus antiguos amores y también sobre algunas otras historias lejanas de PrimmeRose, pero nunca sintió nada más que una amistad hacia Soulone, pues sólo lo veía como un amigo.  Thomas también había llegado a admirar a Divertida, quien luego de la apuesta, voluntariamente se mantuvo lejos de Soulone. Ellos sólo mantuvieron una brevísima amistad. 

Así que sobre Soulone que decir. Aquel chisme se había regado por PrimmeRose, y a los ojos de todos era un hazme reír. Muy pocas personas lo conocían verdaderamente, y para él, eso estaba bien. Tampoco tenía ninguna intención de aclarar nada sobre su vida, o cualquier cosa en donde los demás quisieran meter las narices. 

Pero lo más importante de esta historia es que, ése día, más que nunca, Soulone apreció su propia compañía. Apreció el lugar en la mesa, el plato de sopa caliente, la cerveza fría que le regalara su amigo el artista. Apreció oír la lluvia, verla caer y el petricor. Agradeció que alguien le brindara una cama, un techo y amor desinteresado. 

Y entonces, Thomas Soulone supo que esa paz valía mucho; que todos los años en PrimmeRose habían tenido un objetivo muy claro, que ahora acariciaba en el momento. Que finalmente se amaba a sí mismo como nunca antes en su vida lo había hecho y que, a veces, lo único que necesitas es lo que te da tu presente, y es todo lo que realmente necesitas para vivir. 


FIN

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