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Diario privado. 11 de enero de 2026

¡Cayó Maduro! ¿Es este el fin de la revolución? Mi tio me informó que habían atrapado a Maduro y Cilia. Pasé la noche en vela chateando con mi mamá porque las explosiones se escucharon en Miraflores, a eso de la 1:30 de madrugada. Pero no, no bombardearon Miraflores, por suerte. Tengo claro que esto ha sido una violación de la soberanía, pero no encuentro otra manera en la que podríamos haber salido de esto.  Han sido 12 años que he visto pasar a millones de personas saliendo del territorio en busca de un mejor futuro, y atravesando muchas veces caminos difíciles en donde la llegada a su destino se ha puesto en duda, huyendo de la miseria y la barbarie que representa el abuso de poder; poder que descansa no solo en el gobierno, sino en aquellas personas que aún creen en las ideas de una "revolución" fallida; algunas de las cuales motivadas por intereses ajenos a mis conocimientos, quienes con el uso de armas, de la fuerza y de la intimidación, mantienen en vilo a cualquier pe...

Gitana frente a la glorieta

 Era una tarde de verano, calurosa, soleada. Ya casi terminaba el día. Ella y yo estabamos vestidas muy ligeras de ropa, short y camisa con hombros descubiertos, era un día de descanso y disfrute, como aquellos que solíamos compartir juntas.

La música era ese ingrediente que no podía faltarnos, comenzó mientras tomabamos el almuerzo, por demás delicioso.

Hacíamos hora, el jazz sería mucho más tarde. 

Pero otra música nos atrajo, los sonidos de instrumentos en vivo tienen ese toque especial, único, encantador. Flauta de pan que enamora los oidos. 

Ambas nos emocionamos, era rock. 

Nos acercamos al sitio del toque, aunque había mucha gente. Un par de bandas tocaron, mientras unos fanáticos bailaban y brincaban frente a la tarima de los músicos. 

De repente, apareció su amigo entre la multitud. Me conoció, sonrió ampliamente. Un poco sorprendida, también le sonreí y le devolví el saludo. El volvió a sonreir y se escabulló corriendo entre la multitud. 

Las bandas pararon de tocar, y siguió sonando la música. Ella amaba la música, nuestra amistad se había forjado con sonidos. 

Comenzaba a hacerse de noche, así que emprendimos el camino hacia el club, sonaba una canción, un clásico del rock, que decía "I was made for loving you baby..." supongo que no necesita traducción, supongo que ya sabes cuál es el grupo. 

Pasamos caminando frente a la glorieta, ambás estabamos riendo ampliamente, y cuando desvié la mirada allí estaba él, junto a su amigo quien señalaba hacia donde estaba yo. Pero, sólo sonrió, se sujetó su cabello e irguiéndose con cierta arrogancia desvió la mirada. 

Quise creer que no me había visto, pero sabía que no era cierto. Sé que me vió. 

Yo también lo vi. Y me quedé soñando, como siempre, que se escondía tras los muros del club para espiar a ver qué hacía. Me quedé soñando una historia en donde corría a través de ese pasillo, junto a él, tomados de la mano en medio de la noche, mientras nos besábamos en la oscuridad.

Me quedé soñando una historia. Soñando una historia como esa triste canción de amor. Esa fue la última vez, hace 5 años.

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