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La casa vacía

  7:30 a.m. Suena un portazos. Un rumor de llaves cierra la entrada principal.  8:00 a.m. La luz del sol se cuela por la ventana. Las plantas hacen fotosíntesis. Ha nacido un nuevo brote en la maceta. 10 a.m. Una gota ce sobre los platos sucios en el fregadero. Las moscas revolotean sin temor. 12:00 m. el calor arrecia. Las toallas húmedas, amontonadas en el baño cultivan hongos y bacterias. El cubrecama destendido no promete un futuro. 1:45 p.m. El viento hace volar las cortinas. Algunas hojas caen sobre la alfombra. 2:53 p.m. Se enciende el televisor de la sala. Una alerta en la pantalla indica que se grabará el próximo programa.  4:30 p.m. Una descarga eléctrica hace temblar al refrigerador. 5:22 p.m. Un rumor de llaves abre la puerta principal. Un portazo se escucha. Dos zapatos salen volando y un maletín encuentra destino en una mesa, mientras el sofá recibe a un hombre cansado que exclama: -¡Hogar!, dulce hogar. 

Los días malos

Vuelve a mí, 

te fuiste muy lejos. 

Estoy buscando un lugar seguro

como el que encontraba entre tus brazos, 

pero ya no existe,

no encuentro a dónde volver. 

No puedo ir allí, 

es una opción, pero no mi elección, 

y sin embargo, quisiera correr hasta donde estás,

donde quiera que sea, donde quiera que exista.

Eres y serás irremplazable,

lo sabías, lo sabía. 

Dime que todo estará bien, 

sólo en ti creo,

"una palabra tuya bastará para sanarme".

Pero ya no puedo escuchar tus palabras,

ni tu risa, sólo me quedan tus recuerdos,

y mi vida que parece tan larga con tu ausencia. 

Por devolverme la vida

cuando la perdí, 

gracias, te amo siempre, abuela.

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